Pequeña actualización y microrrelato

Saludos.

La entrada de hoy es principalmente para comentar en otra que publicaré apenas termine de calibrar la impresora. He estado probando el plástico ABS que compramos hace tiempos  (sep, más de un año en la casa y hasta ahora lo estoy probando), pero ha resultado se más complejo de lo que esperaba. En serio, al principio parecía fácil, y la verdad pensé que podría imprimir rápido un busto de Atena sólo para hacer una referencia a Allan Poe, pero parece que eso tendrá que esperar. Siento que el proceso ha sido así (lo siento, no encontré ningún gif de mejor tamaño):

everyrpgoropenworldgameever_bc2215_5211279

Así que si. Cuando tenga la cosa más o menos funcionando (o, si todo va bien, funcionando del todo, lo cual sería hermoso), haré una entrada comentando el proceso.

Ahora, sé que hace mucho no publico nada de lo que escribo (que la verdad siento que queda un poco atravesado en el blog). Principalmente se debe a que no he escrito casi nada desde hace un buen tiempo, pero tenía un relato retenido por cuenta de que era para un concurso.

El concurso fue a principios de año, y terminaba a finales de enero/inicios de febrero. Aunque no esperaba ganar (spoiler: no lo hice 😛 ), sí me ilusionaba la idea de salir en una selección de microrrelatos (lo que uno mandara al concurso podía tener como máximo 150 palabras) que la editorial iba a sacar, ya que eso significaba que era lo suficientemente bueno como para salir.

Pues resulta que ya ha pasado más de un mes desde que anunciaron a la ganadora (pueden leer el anuncio con su relato aquí) (por cierto, felicidades a la ganadora, aunque es virtualmente imposible que dé con este blog 🙂 ) y no han publicado nada, así que estoy suponiendo que no lo harán.

Pero bueno, la colección no pareciera que va a salir por lo pronto, y el concurso terminó, así que soy libre de hacer lo que quiera con mi relato. Sin más quejas que añadir, he lo aquí:

Cuando Dejé de Ser

Hacía mucho frío; más del que creía era posible experimentar. La noche se cernía sobre mi celda de árboles, siendo las estrellas la única guía y consuelo que tenía mi alma.

Como en burla, mi captor, el bosque, murmuraba un lúgubre arrullo, animándome a ceder ante el sueño. La sensación de impotencia me invadió de nuevo, pero ya no tenía lágrimas para llorar todo lo que había perdido junto con el camino: mi madre, mi padre y mi vida.

Abracé al olivo en el que estaba recostado, pues era mi última pertenencia, mi último compañero, mi último amigo; aquel que perduraría mucho más que mi memoria. Rindiendome al fin, dejé que la dama de negro me llevara a su sombría morada, alejándome de mis sueños y esperanzas. Recuerdo haber agitado mi mano, despidiéndome del futuro que perdía, del presente que se desvanecía y del breve pasado que me lloraría.

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